I.- UNA NUEVA INTERPRETACION DE LA HISTORIA DE BIZKAIA

La primera parte de los Pliegos Histórico-Políticos (1) apareció en Barcelona el 7 de abril de 1888. Se trata del primer texto de Sabino de Arana publicado en el que aborda cuestiones políticas, ya que en los anteriores se había referido exclusivamente a aspectos relativos a la lengua vasca.

Como indica en su advertencia, lo había escrito el 21 de abril de 1886, contando veintiún años de edad, con el título "Observaciones acerca de los remitidos de los Sres. Olea y Unamuno", para terciar en una polémica mantenida entre estos dos autores en El Noticiero Bilbaino acerca de la conferencia pronunciada por Miguel de Unamuno en la sociedad El Sitio sobre los "Orígenes de la raza vasca".

Sin embargo, el citado periódico no admitió la impresión de su artículo, como tampoco lo hicieron El Vasco, La Unión Vasco-Navarra y Euskal-Erria, publicaciones a las que Arana se dirigió posteriormente. Dos años después lo editó por su cuenta como un opúsculo de 14 páginas, en cuyo final figuró su monograma "G.E.T.E.J.", que incluiría a partir de entonces en todas sus publicaciones. Su significado, como explicaría más tarde el propio Arana, (2) era "Gustija E´rijarentzako Ta E´rija Jaungoikuarentzako. "Todo para la Patria y la Patria para Dios".

Arana trata en este opúsculo, aparte de sobre el euskera, por primera vez de forma pública acerca de la etnia y la historia vascas y sobre la política en Bizkaia.

Sobre la etnia vasca está más acertado que Unamuno, que por criterios filológicos la emparentaba con la turca, húngara y finesa, al no admitir esa relación ni ninguna otra. Acerca de la historia vasca, defiende la tradición frente a la situación existente en ese momento en el País Vasco, que considera triste y miserable. Y sobre la política en Bizkaia, en contra de la opinión de Unamuno, que no admite la validez de los derechos históricos, reafirma el valor de éstos, al considerar a la Historia como "un conjunto de datos testificantes de la existencia de los derechos natural y legítimamente habidos o adquiridos".

Plantea así, Arana, en esta primera parte de sus Pliegos Histórico-Políticos, redactados a la temprana edad de veintiún años, aspectos que luego serán claves en todo su ideario político.

Y añade, además, una idea que en su fuero interno puede considerarse que nunca le abandonaría, a pesar de que cuestiones coyunturales y de índole práctica le forzaran, al final de su vida, a modificarla en apariencia: la única solución para los vascos era la "recuperación" de su independencia primitiva. "¡ay de Euskeria el día que abrazara la autonomía: ese día atraería sobre su cabeza la sentencia de muerte!".

"PLIEGOS HISTORICO-POLITICOS (I)

ADVERTENCIA

Hoy presento al público un artículo escrito el 21 de abril de 1886, (3) con motivo de varios remitidos que el mismo mes aparecieron en El Noticiero Bilbaino y que, como el lector recordará, dejaron tan mal parada a nuestra pobre Bizkaya, no precisamente porque los disparos de sus autores fuesen capaces de alcanzar ni a los pies de la vieja nación, sino porque, suscritos como iban dichos artículos por apellidos euskerianos, parecían o pudieran parecer a algunos ser expresión de las verdaderas ideas bizkainas.

Este mismo suelto fue remitido bajo seudónimo, a los pocos días de escrito, a la Redacción de aquel diario, el cual, con todos sus alardes de defensor de los intereses vasco-navarros, alegó tantos y tan grandes reparos para su inserción, que le obligó a retirarse más que a escape; y fuése en seguida, si mal no recuerdo, a buscar salida por otra parte y tocó a las puertas de otros dos periódicos, también diarios y muy apologistas también de todo lo que se refiera al bien de Bizkaya, a saber: El Vasco y La Unión Vasco-Navarra. Iguales dificultades, la misma solución. Y volvió a mi poder y volví a remitirlo, pero esta vez a la revista titulada Euskal-erria, la cual es tan buena sin embargo de su nombre (que debiera ser muy malo para ciertos elementos), que me contestó no admitía polémicas en sus apacibles páginas.

Muchas, muchísimas gracias debo dar a los cuatro periódicos; pues, hablando con sinceridad, si no hubiesen sido tan desdeñosos para con mi humilde escrito, me habrían obligado a retractarme ahora de haberlo publicado en sus patrióticas columnas. Porque... ¿qué quieren ustedes?: soy bizkaino y... no puedo dejar de serlo hasta que Dios me lleve de este mundo.

Que ahora salga a la luz este escrito no tendrá para muchos maldita la oportunidad, al paso que para algunos no carecerá de ella por ser siempre de actual interés los puntos que en él se tratan. El agradar a los primeros no me preocupa: sólo quisiera en parte demostrar a los últimos los derechos y aspiraciones de Bizkaya.

Barcelona, 7 de Abril de 1888.

J. - G. ETA L. - Z.

OBSERVACIONES / ACERCA DE LOS REMITIDOS DE LOS / SRES. OLEA Y UNAMUNO

nte la conferencia sobre los Orígenes de la raza vasca, dada en El Sitio, por D. Miguel de Unamuno, y los cinco remitidos que entre este señor y D. Ismael de Olea se cruzaron en las columnas de El Noticiero Bilbaino, sería indigno permaneciera indiferente quien buen bizkaino pretende ser: porque, de tanta trascendencia y tan fundamentales son las cuestiones que por dichos señores se han agitado, que, dejar intactas las opiniones emitidas con tal ocasión, fuera lo mismo que aceptarlas y manifestarlas al extranjero espectador como propias del pensar y sentir del genuinamente bizkaino, tanto más cuanto que es regla absoluta de criterio en el vulgo el refrán quien calla, otorga.

Los puntos de que hablaron los señores Olea y Unamuno pueden reducirse a los siguientes: 1º, del origen de la raza euskeriana; 2º, de su historia, 3º, de su política, (4) y 4º, de su lengua.

Yo no salgo a escena para comenzar largas y profundas discusiones, sino sólo para recordar lo que todo el mundo sabe y lo que, respecto a asuntos de tanto interés, constituye el pensamiento del bizkaino patriota.

Me limitaré, pues, a brevísimas observaciones. Expuestas que hayan sido, me retiro, porque no cabe respuesta.

I

DEL ORIGEN DE LA RAZA EUSKERIANA

Si fantástica, ridícula e hija únicamente de la inventiva de algunos autores es, en realidad, la opinión que afirma la fraternidad de la raza euskeriana respecto a la ibera, celta o cualquiera otra de las que forman el comienzo de la historia de esta península, no menos infundada y gratuita es la que el señor Unamuno expuso en su conferencia, al estimar que el origen de nuestra raza es el mismo que el de la turca, húngara y finesa.

Ni la Historia, ni la Arqueología, ni la Craneología pueden proporcionarnos datos de luz sobre el particular (así opina el Sr. Unamuno y no yerra); porque no se conserva historia de aquellos remotos tiempos ni contamos con monumentos arqueológicos que puedan orientarnos, ni significan nada las diferencias y analogías craneológicas, ya que el andar de los tiempos todo lo transforma, como lo estamos palpando. El único medio de investigaciones prehistóricas que nos quedan respecto a esta raza es, pues, su propio singular idioma. También esto opina el Sr. Unamuno y tampoco yerra.

Mas, ¿quién, fundándose en este orden de estudios, es capaz de fallar como consecuencia ni siquiera probable, una proposición que no sea puramente arbitraria y caprichosa, puesto que tan escasas son las analogías, ya lexicológicas, ya orgánicas, que al Euskera con otros idiomas correlacionan? (5) El solo pretenderlo sería incalificable.

Es necesario acopiar el mayor número posible de datos, y no desde el muelle asiento de una butaca y con el telescopio de los libros, sino palpándolos frente a frente, y, una vez recopilados, deducir lógicamente la consecuencia cierta o tan sólo probable.

Es bien sabido que el origen de la raza euskeriana desconócese hasta hoy por completo: su lengua carece de hermanas y de madre conocida.

Quien en contra de esto algo afirmare, tiene, si no quiere predicar en desierto, obligación de demostrarlo (en lo que no se ha ocupado el Sr. Unamuno), lo cual es muy difícil, si no imposible por ahora.

II

DE LA HISTORIA DE EUSKERIA

Dice el Sr. Unamuno en su segundo remitido, que "lo que ataca y seguirá atacando con dureza son las patrañas históricas, las leyendas tradiciones puramente fantásticas, las aberraciones de los neo-euscaristas, etc.".

En este particular digo lo mismo que el Sr. Olea: "¿Hay en tal propósito nada de nuevo y estrambótico y que merezca alarmar a nadie?" Y ¿a qué viene, añado yo, esta enérgica resolución, si lo que el Sr. Unamuno podrá demostrar está ya en la mente de cada uno de los euskerianos, y si con sus conclusiones ni desvanecerá ilusiones, que no existen, ni se marchitarán glorias de Euskeria que nada importan? Porque, ante las glorias excelsas que adornan a esta nación (sin mentar las del orden religioso), por ser su origen tan antiguo como desconocido, bellísima y singular su lengua, por no haber sido jamás conquistada y por contar con una Ley propia e indígena admirable, ¿qué leyenda, tradición o hecho histórico puede ya halagar el corazón del euskeldun, y qué gloria podrá presentársele que no sea tenida por pueril o de un orden ínfimo e insignificante respecto a aquellas que nadie será capaz de negarle si no quiere llamarse necio?

Es, pues, de suplicar al Sr. Unamuno no pierda el tiempo en semejantes pueriles impugnaciones.

Dice que él "admira, no a la Vasconia legendaria de pasados siglos, sino las actuales Provincias Vascongadas industriosas y viriles" (?). Y ¿se cree el Sr. Unamuno capaz de admirar lo que no ha existido?

Podrá tener libertad de albedrío para admirar o no admirar lo que ciertos libros relatan; pero la Vasconia legendaria, no puede el Doctor admirarla ni dejar de admirarla, porque no ha existido; pues supongo que no creerá que esta nación ha sido en los pasados siglos algún ente puramente ideal y fantástico.

Pues bien: la Euskeria que los que se precian de patriotas han admirado y amado siempre, es precisamente la antigua, real y práctica, y no la ideal cuya existencia supone el Sr. Unamuno, ni mucho menos las actuales Provincias Vascongadas industriosas y viriles (!).

Para darles este último epíteto es preciso que el Sr. Unamuno no mire o mire sin ver la relajación y miseria que hoy invade por grados esta nuestra querida patria.

Y ¿qué nos importa que la industria se acreciente, si el único efecto de su desarrollo actual es la multiplicación de mendigos, y la acumulación de la riqueza está restringida en favor de unos cuantos particulares?

¿Podrá llamarse patriota el que quiere o admira a su patria en tan triste y miserable estado?

III

DE LA POLITICA DE BIZKAYA

Tanto el Sr. Unamuno como el Sr. Olea están conformes en admitir como histórica la autonomía de Bizkaya; mas discrepan uno de otro en que el Sr. Olea las considera, al parecer, como utilidad de derecho en nuestros días, y el Sr. Unamuno como derecho de utilidad. No obstante, el bizkaino no está conforme ni con la opinión común ni con las especiales de estos señores.

Bizkaya nunca ha sido autónoma en el sentido que hoy tiene esta palabra, (6) y no es pequeña aberración la de los que afirman como hecho histórico la unión, ya voluntaria, ya forzada, del Señorío de Bizkaya al Reino de Castilla.

No ha habido tal: la unión única, que se verificó en 1379, fue la de dos títulos diversos, cuales son el de Señor de Bizkaya y Rey de Castilla en una sola persona, D. Juan, hijo del Rey de Castilla D. Enrique de Trastamara, y de la Señora de Bizkaya Dª Juana Manuel, cuarta nieta de Diego III, XII Señor de Bizkaya desde Arrigorriaga; (7) unión material y meramente extrínseca, en manera alguna formal e intrínseca; unión indiferente en sí, aunque de resultados desastrosos, como lo estamos viendo; unión semejante, en fin, a la de los títulos de Emperador de Alemania y Rey de España, verificado en la persona de D. Carlos, hijo de Felipe el Hermoso y de Dª Juana la Loca; unión, no de Estados, tan sólo de títulos, y no sustancial y formal, sino meramente accidental y circunstancial, y no voluntaria ni forzada, sino natural y debida al carácter hereditario de ambos títulos. (8)

¿Es, pues, esto autonomía de Bizkaya respecto a España? Si tal se concede, habrá asimismo que afirmar de España y Alemania recíprocamente; (9) lo cual a nadie hasta la fecha se le ha ocurrido, y supondría un muy diverso concepto del en que hoy se toma la palabra autonomía e idéntico al de independencia absoluta.

Autonomía, en la acepción que tiene en el lenguaje común, es la forma en virtud de la cual una parte política es, bajo un respecto especial, independiente de su todo, al que la unen dependencias generales. (10) Aplíquese la proposición menor a Bizkaya con su historia en la mano, y dedúzcase luego la conclusión.

Cree el Sr. Olea que la autonomía conviene hoy a Bizkaya con utilidad de derecho. Que Bizkaya tiene derecho a eso que aquel señor considera útil, esto es a la autonomía, es evidente que sí, pues que toda sociedad, como todo individuo, está en derecho, hablando en absoluto, de practicar actos de generosidad y esplendidez y de desprenderse de lo que posee o, lo que es lo mismo, de no exigir una parte de la restitución que se le deba.

El Sr. Unamuno, por su parte, dice que el derecho que Bizkaya tiene en nuestros días a la autonomía es engendrado puramente por la actual utilidad de ésta. Mas, la utilidad, ¿es jamás causa de derecho? De admitirlo habría que legitimar los mayores crímenes imaginables y admirar la posibilidad de la existencia de dos opuestos derechos, lo cual es un absurdo. Pero tan no es verdad el supuesto del Sr. Unamuno, que existen, en efecto, infinidad de derechos cuya realización no produce ninguna utilidad, y sin número de actos útiles cuya omisión es una obligación moral. Podrá un derecho redundar en utilidad; pero que ésta engendre derecho..., aberración mayor no puede darse.

Alega el Sr. Unamuno que los derechos históricos no son derechos, y que, por consiguiente, no tiene Bizkaya, desde este punto de vista, derecho actual a la autonomía. Y ¿quién apela a la existencia de derechos históricos para probar el que ahora afirman estos señores pertenece a Bizkaya? ¿No nos es suficiente saber que la Historia es, como historia, un conjunto de datos testificantes de la existencia de los derechos natural y legítimamente habidos o adquiridos? Si, pues, por una parte, el derecho legítimo o verdadero es en absoluto, eterno y nos demuestra, por otra, la Historia que Bizkaya ha sido los pasados siglos legítimamente independiente, por serlo innata y originariamente, ¿podrá negarse que tenga en la actualidad derecho a una independencia ya absoluta y entera como antes, ya relativa, parcial y especial, como la quieren los Sres. Olea y Unamuno?

Hemos dicho que ambos Sres. opinan la utilidad actual de la autonomía en Bizkaya. Pero tampoco esta opinión está conforme con la del bizkaino. Éste considera la autonomía, no sólo como inútil, mas también como perjudicial y mortífera. Ni aun en el caso de que fuera aceptada como medio político de ulteriores fines decisivos, pudiérase tenerla como útil. A estos fines cree el buen bizkaino que nunca se llegaría, y lo que si, por cierto, conseguiría Bizkaya es su muerte definitiva. Que si semejantes medios pueden tal vez conducir a la nación irlandesa, por ejemplo, a una satisfactoria solución, no así sucediera en Bizkaya, que se encuentra en muy diversas circunstancias, ora atendamos a su sociedad, ora al suelo que ésta pisa; (11) y, si una unión de títulos que, en sí, nada atentaba contra la independencia absoluta de esta nación, ha tenido tan funesto desenlace como el que con poca vergüenza deploramos, ¿o se sigue a fortiori que el mismo resultado y realmente exterminador acarrearía a Bizkaya la sujeción y deberes que la política autonómica supone? Mucho más dijera; pero no necesito indicarlo.

Sólo diré y aconsejaré no desoigamos las lecciones de la experiencia; que harto infalible maestra es para que sea despreciada. Y ¡ay de Euskeria el día que abrazara la autonomía: ese día atraería sobre su cabeza la sentencia de muerte!

IV

DEL EUSKERA

Propiamente sobre la lengua euskérica nada se ha hablado ni por el Sr. Unamuno ni por el Sr. Olea.

El primero, sólo se ha referido a las teorías de algunos tratadistas y a la moderna Literatura Vascongada.

Se queja este señor de que "aún muchos repiten como última palabra del Credo las afirmaciones de Larramendi, Astarloa, etc.". Sobre este punto tenemos ya escrito lo debido en las "Observaciones al artículo Del elemento alienígena en el idioma vasco" que el señor Unamuno publicó en la Revista de Vizcaya, y no volveremos aquí a ocuparnos de ello.

"Lo que ataqué y seguiré atacando con dureza... es esta literatura vascongada, fría, estéril y escrita en un dialecto que sólo sus inventores entienden." Lo que nadie entiende es ciertamente a qué se refiere en este párrafo el Sr. Unamuno. Determine y especifique los errores, teorías y arbitrariedades a que alude y entonces habrá lugar a que alguno alce el dedo. Ya en la Revista de Vizcaya "ha dado pruebas de sus doctrinas" y ha escrito algunos párrafos sobre la moderna escuela; así, pues, remitiendo al lector al folleto que he prometido, me excuso de ser prolijo en esta ocasión.

"Aunque creo haber probado que basco debe escribirse con v, desde hoy escribiré por patriotismo con b." O las razones que el Sr. Unamuno posea y la prueba que haya dado para que basco se escriba con v son muy débiles, o el patriotismo de este señor es en este caso particular completamente falso, pues el verdadero nunca puede oponerse a la fría razón, guía de todos nuestros actos. Y como esta última verdad ha declarado también el Sr. Unamuno al decir "ante todo y sobre todo la verdad, por encima del sentimiento", (12) resulta que este señor, o trata de engañar a sus lectores (lo cual es indigno del escritor), o es del todo inconsciente (lo cual es muy impropio de un Doctor en Filosofía).

Dice, por fin, el Sr. Unamuno en su último remitido que "está dispuesto a discutir eso... del sistema de Astarloa" (letras significativas). Pero, ¿con quién? ¿Habrá alguien que, para emprender esta discusión, se atreva a hacer suyas las razones que Astarloa da en una de sus obras (13) en favor de su sistema? No quiera el Sr. Unamuno hacerse cómplice de un traspaso del séptimo mandamiento del Decálogo.

No es el Sr. Unamuno el que se ha opuesto a este sistema. Todos los euskerálogos posteriores a Astarloa lo han rechazado, motejándole unos y ridiculizándole otros con calificativos nada decorosos. Pero hasta ahora nadie lo ha deshecho con las armas del verdadero hombre: las frías razones. Y conste que mientras no se hayan destruido los argumentos del sabio durangués, queda en pie su teoría y la razón por su parte.

Tome en sus manos el Doctor la obra del filólogo bizkaino, y comience desde su primera página a refutar sus doctrinas. Nosotros haremos de espectadores y jueces; por manera que, si sale por ahí algún sofístico argumento, no dejará de haber afortunadamente alguno que alce el dedo.

Pierda cuidado el Sr. Unamuno: hay quien piensa serle más atento de lo que él se figura.

G. E. T. E. J."

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(1) Arana, S.: Obras Completas, 1ª edición, pp. 70-77. (N. del e.) ÙVolver

(2) "Sabino Arana juzga a Miguel de Unamuno. Una carta inédita", en Muga, 26, pp. 36-55. (N. del e.) ÙVolver

(3) Algunas de las notas son de la fecha de esta advertencia. ÙVolver

(4) En este punto hanse referido exclusivamente a la Política de Bizkaya; por eso nuestras observaciones habrán de reducirse también a lo que atañe a la misma. ÙVolver

(5) En breve serán publicadas en folleto unas "Observaciones al artículo del elemento alienígena en el idioma vasco", escrito por el señor Unamuno y publicado en la Revista de Vizcaya. ÙVolver

(6) La palabra autonomía, originada de las griegas a´nt´oz propio, privativo) y n´´omoz orden, regla), significa gobierno independiente; no obstante, casi nunca se usa dicha palabra en un sentido tan completo, pues el que más generalmente se le da es el relativo que decimos más adelante tiene en el lenguaje común. Y creo yo sea ésta la acepción que tenga en los remitidos de los señores polemistas de El Noticiero Bilbaíno; si no lo hubiera creído, no habría hablado palabra. Es también la acepción que se le ha atribuido por todos los escritores y periodistas euskerianos desde la última guerra civil, pues todos son políticos ultraibéricos, ya eclécticos, ya especialistas, y, siendo políticos españoles, no pueden menos de ser o nivelistas o autonomistas por regiones; es la misma acepción, en fin, que tiene en las páginas de los periódicos euskerianos que, considerando a Bizkaya como una de tantas regiones de España, la equiparan en derechos con todas ellas y muy especialmente con Cataluña; estúpida y ridícula monomanía de todo el que no sabe un átomo de historia en este asunto y que, por ser asaz miope, no alcanza a ver más allá de las cinco letras de que la palabra Fuero se compone. ÙVolver

(7) Vease El Señorío de Bizkaya, del señor ARTIÑANO, pág. 82. ÙVolver

(8) De suerte que D. Juan, hijo de Enrique II de Castilla y León, fue I (Rey) del nombre de estos reinos, y IV (Señor) en Bizkaya, como D. Carlos era I de España y V de Alemania. ÙVolver

(9) Pero la independencia de estas naciones no alcanzaba aún el grado de la que existía entre Bizkaya y Castilla-León, pues aquéllas estaban unidas con vínculo indisoluble con su Rey, que era uno mismo, al paso que los bizkainos jamás han sido vasallos de su Señor, creado y conservado tal por la voluntad del pueblo. ÙVolver

(10) La independencia que supone es, pues, meramente relativa y suele ser reducida comúnmente a la esfera administrativa. ÙVolver

(11) ¿Será posible, v. gr., que Polonia llegue a disfrutar por ningún medio de sus antiguos derechos? Y, no obstante, Bizkaya se encuentra en condiciones aún más desfavorables, porque aquélla cuenta con la distinción religiosa, y la religión ha sido siempre una causa principal de las transformaciones de los pueblos. ÙVolver

(12) Remitido del 12 de Abril. ÙVolver

(13) Discursos Filosóficos sobre la Lengua Primitiva. ÙVolver

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