Xi.- REGIONALISMO Y NACIONALISMO VASCO

El 28 de julio de 1895, en el número 31 de Bizkaitarra, se incluyó el siguiente texto, con el título de "La Bandera Fenicia", (1) en el que Sabino de Arana volvió a recurrir al humor como recurso dialéctico.

Y, una vez más, contra quien más cerca se encontraba políticamente de su ideología, tanto que en pocos años pasaría a resultar el principal soporte económico del naciente nacionalismo vasco, siendo un caso único dentro de la gran burguesía vasca, que, a excepción suya, siempre se decantó por el nacionalismo español.

En "La Bandera Fenicia", además de explicarse el significado de la Ikurriña ideada por los hermanos Arana, en un principio no considerada como bandera de toda la nación vasca sino únicamente de Bizkaia, se ataca y ridiculiza a Ramón de la Sota, importantísimo naviero de origen santanderino, cuando éste era el líder del grupo de miembros de la sociedad Euskalerria que, tras la muerte el año anterior de su fundador, Fidel de Sagarmínaga, se encontraban en un proceso de evolución desde el fuerismo al nacionalismo vasco.

Proceso que pudo haberse dado sin la intervención de Sabino de Arana, como les había ocurrido a él mismo y a su hermano, pero que ahora tenía el referente claro de éstos, que no admitían una evolución paralela y otro nacionalismo vasco distinto del por ellos definido, cuya "patente" poseían.

Por lo que Sabino Arana, autor de un discurso político y una teoría nacionalista elaborada y coherente, no perdió la ocasión de denunciar los errores, contradicciones y erráticos pasos en ocasiones de los "euskalerriacos" en su proceso de evolución del fuerismo regionalista al nacionalismo vasco. Utilizando muchas veces, como en el texto que se incluye a continuación, la didáctica, terrible y, muchas veces, cruel arma de su aguda ironía.

"LA BANDERA FENICIA

Precioso hallazgo arqueológico y datos para varias biografías de vecinos de Bilbao y para una monografía del regionalismo en Bizkaya

SAINETE HISTORICO EN DOS ACTOS

PROLOGO DEL AUTOR

Los fenicios, gentes de tez negra, aparecen en los primeros albores de la historia habitando el borde occidental de lo que es hoy Turquía asiática, en la lengua de costa que se encuentra entre el monte Líbano y el mar Mediterráneo.

Era un pueblo esencialmente comerciante e industrial; y, dedicado en consecuencia a la navegación, colonizó y fundó sucesivamente centros comerciales en distintos puntos de la costa septentrional de Africa, y especialmente en las de España, que fue para él por sus minas de plata y otros metales lo que fue la América después para los europeos. No obstante de que las costas de Euskeria son continuación de las de España, los fenicios no llegaron a establecerse en ellas.

En punto a religión eran los fenicios tan negados, que la mayor parte de sus supersticiosas creencias las recibieron de los asirios y los egipcios, adoptando los cultos más sangrientos e inmorales.

Dedicados exclusivamente a la adquisición de riquezas, carecían de la noción más rudimentaria de la religión y la moral. Envilecidos en la fiebre del comercio y la industria, no servían para pelear. Si algún extranjero caía sobre ellos para conquistarlos: o preferían la paz comercial a la libertad y se sometían vilmente al conquistador otorgándole el tributo que les exigiera, o formaban ejércitos asalariados: no había entre ellos quien voluntariamente sirviese a su Patria: no conocían el sacrificio por ideas levantadas y nobles, de que carecían en absoluto, ni menos el heroísmo.

Pueblo exclusivamente mercader en tiempo de paz, y mercenario en la guerra, no aspiraba el fenicio a otra cosa que a enriquecerse a todo trance y por encima de todo.

Una de sus colonias en España fue Sevilla.

Tal es el pueblo (si este nombre merece), cuya Bandera ha sido descubierta últimamente, con gran contento de los que queman sus pestañas desenterrando e interpretando los objetos que pertenecieron a las naciones proto-históricas.

ACTO PRIMERO

Escena I

Dompaco Sevilla, oriundo de la ciudad fenicia del mismo nombre y hermano del Vicepresidente de la Sociedad Euskalerria de Bilbao, y Donramón Sota natural de la provincia hispano-fenicia de Santander, rico minero establecido en Bilbao y Señor y Caudillo de dicha Sociedad.

La escena tiene lugar en las oficinas del segundo.

Donramón.– Nos hace falta una bandera.

Dompaco.– Pero, ¿tanto precisa?

Dr.– Sí. Los nacionalistas de BIZKAITARRA han sacado una, que va propagándose. Y ya sabes que, aunque soy maketo, soy separatista para Bizkaya; pero no puedo tragar ciertas cosas de ese periódico y ese partido, tal como aquello de Jaungoikua en el lema y la cruz blanca del escudo. Dios está muy alto para que nos ocupemos de El. (2) Sabes también que los bizkaitarras establecen la distinción de razas; para ellos, los originarios de la raza vascongada (y los distinguen por los cuatro apellidos primeros), son los únicos que tienen derecho a legislar en Bizkaya en los asuntos políticos, y los mestizos sólo tienen voto en los administrativos; y bien comprendes que tú y yo, con esta ley inaguantable, nos quedamos o a la parte de allá de la frontera bizkaina, o sin voto en las cuestiones políticas y relegados a un grado inferior, lo cual nunca lo podré yo consentir. Pues, ¡no faltaba más! Yo valgo mucho... tengo mucho dinero.

..............................................................

Hay que inventar una bandera. Yo volví a la Sociedad Euskalerria, después de la muerte de Sagarmínaga, para darle un impulso separatista... a mis órdenes se entiende..., pero dejando a un lado fanatismos religiosos y distinciones de razas: lo primero, porque no entro con ello; lo segundo, porque ello no me dejaría entrar. Si mis cuatro apellidos fueran vascongados, ya sería otra cosa. Te digo, Paco, que es preciso inventar una bandera, cueste lo que cueste: en caso contrario, no apoyo con mi dinero a la Sociedad Euskalerria, y entonces su muerte es inevitable.

Dp.– Pues, ¿no tiene ya bandera la Sociedad?

Dr.– Esa no vale. Entre nosotros mismos hay quien dice que es un gran pañuelo moquero con una incrustación grande en medio.

Dp.– Blanca es, con el escudo de Bizkaya en el centro...

Dr.– Sí. Es blanca, porque no se sabía qué color ponerle. Si pudiera ser incolora, incolora hubiese sido. Y tiene, es verdad, el escudo de Bizkaya en el centro, aunque BIZKAITARRA dice que ése no es el auténtico; pero, de todas maneras, el escudo es escudo, y no bandera.

Dp.– Pues será necesario inventar una bandera.

Dr.– Indispensable.

Dp.– Y a esa nueva bandera ¿la consideraremos como bizkaina?

Dr.– Indudablemente. Es preciso decir que la izada por Euskeldun Batzokija no es la bizkaina, sino esta que vamos a inventar; para lo cual aseguraremos haberla hallado descrita en unos antiquísimos pergaminos: hay que darle carácter de antigüedad.

Dp.– ¿Quiénes diremos que la usaban?

Dr.– Cualquier pueblo antiguo.

Dp.– Pero será mejor decir que la usaban los antepasados de los vascongados.

Dr.– Entonces... los fenicios.

Dp.– Los fe... ni... cios. Bien: ya me acordaré.

Dr.– Activa el invento, actívalo, que se acerca la fiesta del 21 de Julio.

Dp.– Ahora mismo voy a poner manos a la obra.

(Vase Dompaco repitiendo entre dientes la palabra fenicios, para no olvidarla.)

Escena II

X, aficionado al arte de la pintura, está en su estudio, apoyado en una mesa de dibujo, perfilando un croquis. Por la puerta del foro entra Dompaco.

Dp.– (Aparte.) Lo que es ya no se me olvida la dichosa palabrita de fenicios. Pero a éste no tengo que decirle nada por ahora.

X.– Buenas, Dompaco. ¿Qué le trae en hora buena por aquí?

Dp.– Un asuntillo urgente, amigo mío.

X.– Veamos: si puedo servirle ya sabe que lo haré con mil amores.

Dp.– Se trata de que me pinte usted la bandera bizkaina.

X.– ¿La bandera bizkaina? Como no sea la del círculo separatista de la calle del Correo o la de la Diputación, yo no conozco otra. (3)

Dp.– Tampoco yo; pero es igual: verá qué pronto la inventamos.

X.– Y ¿cuál es el objeto?

Dp.– Muy sencillo: Donramón De La Sota tiene una balandrita, además de los vapores mercantes en que transporta su mineral; ha hecho también un chalet en Las Arenas; yo tengo un bote; la Sociedad Euskalerria tiene una bandera que no es apropiada y ha de ser sustituida por otra... más sic... ¿me entiende?

X.– ¡Ah, ya! Se trata de inventar una bandera para el partido fuerista... de la Sociedad Euskalerria.

Dp.– Para el partido..., verá usted..., precisamente no. Se quiere una bandera que llamaremos bizkaina.

X.– Pero ¿cómo, entonces? Tendrán ustedes que adoptar la de BIZKAITARRA.

Dp.– ¡Hum! No nos satisface.

X.– En ese caso, no sé cómo lo podemos arreglar.

Dp.– (Pensativo.) Cierto es que no será fácil dar en el clavo.

X.– De todas maneras lo estudiaré, lo consultaré, y veremos si hacemos algo.

Dp.– Mire usted: por de pronto, se puede tomar como base la matrícula de Bilbao; luego, agregando algún color o signo que indique algo así como autonomía, separatismo o cosa por el estilo, creo que bastará. Signos que indiquen la religión, ya comprende usted que no hacen falta propiamente, pues todo vascongado es cristiano.

X.– Muy bien. Procuraré enterarme y adquirir datos.

Dp.– Salud, caballero.

X.– Que usted lo pase bien, Dompaco. (Vase éste.)

Escena III

X solo, paseándose en su estudio.

X.– Algo así que indique autonomía..., algo que signifique separatismo, sin que llegue a ser la bandera de BIZKAITARRA..., esto es, prescindiendo de signos religiosos y de los otros que constituyen con la independencia el lema nacionalista..., no sé..., difícil me va a ser dar con ello. Desde luego, la matrícula de Bilbao..., bien, sí, porque esta población es el emporio de Bizkaya, su capital, y centro del progreso y la cultura de toda la provincia. Pero, ¿cómo me arreglaré para lo otro? ¿Quién podrá enterarme? No tengo más remedio que preguntárselo a mi pariente J. de A., que es del Euskeldun e individuo de su Junta Directiva. No hay duda que ellos son los que están enterados de estas cosas.

Escena IV

Dicho y su pariente J. de A., bazkide del Euskeldun.

X.– ¡Hola, J.! Con más oportunidad no podías haber venido.

J. de A.– ¿Pues? ¿Qué me quieres?

X.– Quiero saber una cosa de la que tú debes de estar bien enterado. Explícame qué es lo que significa la bandera que soléis izar en vuestra sociedad.

J. de A.– La cosa más sencilla y más grande a un tiempo para nosotros: es la bandera que adoptó el nacionalismo bizkaino, es la bandera de la Nación Bizkaina.

X.– Bien; pero esa bandera no la uso nunca Bizkaya.

J. de A.– Como no usó ninguna otra. No todas las naciones han tenido bandera hasta los tiempos modernos. Todas si tuvieron escudos desde los tiempos de la Edad Media. Casi todos ellos lo han sido primitivamente de individuos particulares, de señores feudales. El de Bizkaya, en cambio, no es el escudo de sus Señores: es el de la República Bizkaina. No hay en él más que los dos lobos que representan a los Señores, y de ellos haremos caso omiso los nacionalistas cuando nos parezca oportuno, porque no somos partidarios de la forma señorial, la cual se puede abolir porque es accidental en las instituciones bizkainas, y se debe abolir porque es perjudicial para la nación.

X.– ¿A dónde vas a parar con ese discurso?

J. de A.– He querido demostrarte que el Escudo Bizkaino significa mejor las instituciones bizkainas, que el escudo de cualquier otra nación sus propias instituciones.

X.– ¿Suprimiendo los dos lobos?

J. de A.– En efecto, eliminando los dos lobos que representan a los Señores y especialmente a dos de ellos, nos quedan en el escudo el Roble con la Cruz, y en la bordura las siete cruces de San Andrés. El fondo del escudo es rojo. El Roble es verde, como es natural. La Cruz es blanca, y antes se colocaba sobre (fíjate bien) sobre el Roble; hoy, únicamente por estética, se la coloca dentro de la copa del Roble y asomando los tres brazos superiores. Las siete cruces de San Andrés, que están en la bordura, significan por su forma la independencia bizkaina, por haberse alcanzado el día de San Andrés la memorable victoria de Arigoriaga contra los españoles; y por su número representan las siete merindades o regiones que contaba Bizkaya en aquella época.

X.– Sigue; pues me interesa.

J. de A.– El Escudo Bizkaino ya esta descrito. Ahora te voy a explicar su conformidad con el Lema, y luego hablaremos de la Bandera. No ignoras que el lema de Bizkaya ha sido Jaungoikua eta Foruak que nosotros hemos sustituido por Jaun-Goikua eta Lagi-Za´ra:, que significa lo mismo, pero es más euskérico que aquel. Traducido al castellano quiere decir Dios y Ley Vieja, esto es, Tradición Religiosa y Tradición Política. Con el primer término se significa el Derecho de Dios en Bizkaya; y con el segundo, el Derecho Nacional de Bizkaya. El término eta (y) quiere decir que en Bizkaya se deberá realizar simultáneamente lo que significan el primero y el tercer término del Lema. El ir Jaun-Goikua antes que Lagi-Za´ra:, quiere decir que la legislación bizkaina debe supeditarse en un todo a las leyes religiosas y morales. Pues bien: lo que en el Lema significa Jaun-Goikua, significa en el Escudo la Cruz blanca, en lo que en aquél expresa Lagi-Za´ra:, expresa en éste el Roble, y como las leyes e instituciones de Lagi-Za´ra: son nacionales, esta nacionalidad o independencia está representada en el Escudo por las cruces verdes de San Andrés; el eta del Lema equivale en el Escudo a la unión de la Cruz y el Roble; y, por último, así como Jaun-Goikua ocupa en el Lema el lugar preferente, así la Cruz se colocó antes sobre el Roble, y hoy se coloca en el centro del mismo. Ya ves que la relación y conformidad entre el Escudo y el Lema de Bizkaya es perfecta.

X.– Y ¿qué me dices de la Bandera?

J. de A.– La Bandera, como te he dicho, no la usó Bizkaya antiguamente; pero la que tenemos los nacionalistas no es tampoco inventada por nadie, sino expresión exacta del Lema y el Escudo como verás. El fondo de nuestra Bandera es rojo, como el fondo del Escudo. Esto, en primer lugar, así tiene que ser. Ahora verás como los signos del Escudo y los términos del Lema están perfectamente representados en la Bandera. La Cruz blanca de la Bandera es la Cruz blanca del Escudo y el Jaun-Goikua del Lema. Así como Lagi-Za´ra: significa a la vez leyes e independencia, pues ambos son elementos o caracteres políticos; así la Cruz verde de San Andrés representa a un tiempo por su color el Roble del Escudo y las leyes patrias, y por su forma las cruces de San Andrés del Escudo y la independencia patria. Unidos están la Cruz y el Roble en el Escudo unidos por el eta, el Jaun-Goikua y el Lagi-Za´ra: del Lema; y unidas por lo tanto en un centro común deben estar en la Bandera las dos Cruces, blanca y verde. Y así como en la unión de la Cruz y el Roble en el Escudo, aquélla ocupa el lugar preferente, y en la unión del Jaun-Goikua y el Lagi-Za´ra: en el Lema lo ocupa el primero: así también en la Bandera la Cruz blanca está superpuesta a la verde de San Andrés.

X.– ¿De manera que la Cruz verde de San Andrés que tenéis en vuestra Bandera dices que significa, entre otras cosas, independencia?

J. de A.– Sí.

X.– Perfectamente: con eso me basta.

J. de A.– ¿Cómo que te basta?

X.– Sí: para un trabajillo que traigo entre manos. Y dime: esa Cruz de San Andrés como símbolo de la independencia bizkaina ¿la ha usado alguien antes que vosotros?

J. de A.– En la Bandera no, porque no ha habido bandera bizkaina propiamente tal. En el Escudo sí, antiguamente, y tal como se muestra en el que tenemos en el balcón del Batzoki; pero luego, no sé cuándo ni por quién (probablemente por algún amigo de España) esas cruces de San Andrés fueron sustituidas por leones, así como el color rojo del fondo del Escudo por el blanco o plateado, lo Cual les ha hecho a algunos pintar roja la Cruz del Roble, que, como ves, no puede ser de ese color.

X.– De suerte que sois vosotros los que habéis resucitado ese símbolo de la independencia de Bizkaya.

J. de A.– El primer libro nacionalista que vio la luz lo sacó del olvido: el Bizkaya por su Independencia. Y el primer círculo de recreo que se constituyó con bases nacionalistas lo tremoló por vez primera el 14 de Julio de 1894.

ACTO SEGUNDO

Escena I

Oficinas de Donramón. Este se pasea nervioso, estrujando en la mano el número 30 de BIZKAITARRA; entra Dompaco todo sofocado.

Dp.– Ya está, hombre, ya está aquí ¡Albricias!

Dr.– ¿La bandera?

Dp.– La mismísima bandera fe... fe... fe...

Dr.– Fenicia, ¡cuneta!, fenicia. Parece mentira que no sepas quiénes fueron los antepasados de los vascongados.

Dp.– Me tiene muy sin cuidado. El caso es que ya está aquí la bandera ésa, llámese como se quiera; la gran bandera nuestra; la bandera que ha de vencer a la del casino de la calle del Correo, y ha de alzarse soberbia y pujante por encima de los montes más altos de Bizkaya, tremolada por ti, genio inmortal, gloria de Castro-Urdiales.

Dr.– Déjate de flores... ya se conoce que provienes de las orillas del Guadalquivir... Y vamos a verla.

Dp.– (Desplegando un papel-tela.) Mírala, mira qué artística y qué simpática. (Le muestra, pintada en colores, una bandera como la que representa el grabado adjunto.)

Dp.– Ya ves: la matrícula de Bilbao, blanca con su cuadrito rojo en el ángulo y sobre su fondo blanco la cruz verde de San Andrés.

Dr.– Y esto último, ¿qué significa?

Dp.– Pues la autonomía, hombre, el separatismo.

Dr.– ¿Ya lo sabes de fijo? ¿Quién te lo ha dicho?

Dp.– Un individuo de la Junta Directiva del Euskeldun se lo ha declarado al pintor. ¡Fuente más segura!...

Dr.– No se puede pedir, es cierto. Y ¿por qué has suprimido la cruz blanca de los bizkaitarras?

Dp.– ¡Toma! Porque significa la religión.

Dr.– ¡Ah! Has hecho perfectamente. Y la matrícula de Bilbao, ¿a qué se debe?

Dp.– Creí interpretar tu idea adoptando como base la matrícula de este puerto.

Dr.– También has acertado. Bilbao es la capital de Bizkaya, el centro de toda su riqueza, y es preciso mantener su preponderancia. Más todavía: esta matrícula en nuestra bandera significa hasta el título de invicta que tiene la villa y la conservación de la fiesta del 2 de Mayo. Te has portado; todo está perfectamente: la matrícula de Bilbao... con la cruz verde de San Andrés, que indica separatismo... Así, suprimiendo todo aquello de los bizkaitarras que nos hace poca gracia, como es la religión, que representan con la cruz blanca, y la raza, que está significada (aunque de ello no estoy muy seguro) por el fondo rojo de su bandera; expresando la prepotencia de Bilbao con su matrícula, y cubriéndonos el rostro con la careta del separatismo, que se indica con la cruz de San Andrés, segura es la destrucción del Euskeldun, la BIZKAITARRA y los bizkaitarras todos, y seguro nuestro triunfo.

Dp.– Alá te oiga.

Dr.– Déjale a Alá en paz. Todavía te quedan resabios de tu raza.

Dp.– Es que me cuesta persuadirme a ser bizkaino.

Dr.– ¡Ca! A todo se hace uno. Mira cómo me he persuadido yo y me tienen todos por tal... y aun por cabeza de Bizkaya.

Dp.– (Aparte.) Por campanil de Bizkaya te tendrán; que lo que es por cabeza...

Dr.– Bueno. Vamos al grano. Lleva inmediatamente este diseño de la bandera a la Sociedad Euskalerria, y di que sustituyan con ella antes de la fiesta del 21 al moquero de la incrustación.

Dp.– Y ¿qué razones les daré?

Dr.– No necesitan ninguna. Pero, en fin, diles que es la bandera fenicia, la bandera de nuestros mayores.

Dp.– ¿De los nuestros? De los bizkainos, querrás decir.

Dr.– ¿No te he dicho que los antiguos vascongados fueron los fenicios?

Dp.– Bien. Voy a escape.

(Vase Dompaco repitiendo para sí la palabra fenicios, a fin de fijarla bien en la mente.)

Escena II

Donramón solo.

Dr.– Esto va que ni a pedir de boca. ¡Magnífica bandera! Ahora es preciso izarla en la Sociedad Euskalerria; en los vapores de mi compañía; en mi balandra; en mi chalet de Las Arenas; en la nueva sociedad fuerista, si, como creo, me nombran Presidente de ella; y es preciso, ¡soberbio golpe!, llevarla a Gernika el 21... ¡Ah! Una idea feliz: izarla en Txatxa_amendi a la hora del banquete y saludarla con veintiún cañonazos... ¡Superior! Esto y que ondee los días de fiesta en la torrecilla de mi casa de Las Arenas, son los golpes mejores.

Escena III

Dicho y B., capitán mercante de su Compañía.

B.– Buenas tardes.

Dr.– Mejores de lo que te figuras.

B.– Pues, ¿qué pasa?

Dr.– Ya tenemos bandera.

B.– ¿Ande han tropesao ustedes?

Dr.– En ninguna parte: nosotros la hemos inventado, que para el caso es lo mismo.

B.– Y a ver cómo es, pues.

Dr.– La matrícula de Bilbao con una cruz verde de San Andrés en el fondo blanco.

B.– No sé qué pigura tiene la cruz de San Andrés.

Dr.– Mira. (Coge una tijera que está sobre una mesa, y la abre, formando la cruz de San Andrés, y mostrándosela a B.)

B.– ¿Tiqueras? Esa... es la bandera de los Marruecos.

Dr.– No, hombre: tijeras no. Quiero decirte que ésta es la forma de la cruz de San Andrés.

B.– ¿Y qué palta tenemos de cruses ni santos?

Dr.– Deja, no me... Ya sabrás otro día. Por de pronto te digo que esta bandera tenéis que izar en los barcos.

B.– Pero, ¿imentada que es, desir haremos?

Dr.– No: tenéis que decir que es la bandera fenicia. Bueno... tú no te acordarás de este nombre: decís que se ha encontrado en unos pergaminos antiguos...

B.– En unos libros viecos o así, ¿eh?

Dr.– Eso es... y podéis decir también que la usaban antiguamente los marinos bizkainos en Filipinas...

B.– Entonses, ninguno asertar podrá. ¿Quién te irá, pues, a tan lecos preguntar, o?

Dr.– Claro, hombre, claro. Allí está el busilis.

B.– Usté pa todo tiene idea.

Escena IV

Dichos y Dompaco, que entra cariacontecido.

Dr.– (A Dp.) ¿Qué les ha parecido?

Dp.– ¡Ca! No quieren.

Dr.– ¿Cómo que no quieren?

Dp.– Dicen que si no se les explica la significación de la bandera y se les demuestra que es la bizkaina, no la adoptan.

Dr.– Pero, ¿con quién has estado?

Dp.– Con el Secretario.

Dr.– ¡...! Pues han de llevarla a la fiesta del 21. Y ¿ya les has dicho quienes usaron esa bandera?

Dp.– Sí: los fenicios; pero no sé que conozcan esta parte de la geometría. Además les he agregado que sabemos de buena tinta que el Director de BIZKAITARRA ha reconocido esta bandera como la antigua bizkaina y ha confesado que la del Euskeldun no es la auténtica y que tendrán que reemplazarla con ésta.

Dr.– Bueno: quiere decirse que estás lleno de verdades.

Dp.– No he soltado una.

Dr.– Pero, ¡si será testaruda esa gente! Pues les aseguro que han de llevar esa bandera a Gernika: que lleven también, si quieren, el gran pañuelo moquero con su incrustación; pero también irá, pese a quien pese, esta bandera.

Dp.– Y ¿si alegan que la fiesta es de la Sociedad Euskalerria, y que ésta no puede admitir en la manifestación más banderas que la suya?

Dr.– Pasaré por encima de todos, y nuestra nueva bandera se enarbolará en Txatxa´ramendi. Yo mando.

Escena V

El escenario representa la isla Txatxa´ramendi el día 21 de Julio de 1895. Los regionalistas hormiguean dentro y fuera del nuevo establecimiento de baños.

Donramón, B. y varios manifestantes.

Dr.– (Reloj en mano, se dirige a B., quien al pie de un gran mástil despliega la Bandera Fenicia para izarla.) ¡Iza! ¡Viva Euskeria! ¡Viva Euskeria! ¡Viva Euskeria!

(Se oyen tres chupines, y la Bandera Fenicia llega al tope en medio de los hurras que lanzan entusiasmados los descendientes de Tiro, Cartago y Sevilla.)

Un manifestante.– (A Donramón.) Diga usted. ¿Esa es nuestra bandera?

Dr.– Sí: ésta es la antigua bandera bizkaina, la bandera fenicia.

El manifestante.– (Aparte.) ¿Qué será eso de fenicia?

Otro manifestante.– (A.B.) ¿Qué bandera es ésta?

B.– La que te traían los mariños biskaños en Islas Pillipiñas hase dosientos siglos sobre poco más o menos. D. Sabiño o ése, ya te ha dicho tamén que te es verdadera biskaña, y...

El primer manifestante al segundo.– ¿Qué dice?

El segundo.– Que es la bandera que usaban los marinos bizkainos en Filipinas hace doscientos o trescientos siglos.

El primero.– Entonces es muy antigua. (A.B.) Dime, B., ¿y cómo se ha descubierto?

B.– En unos libros viecos y así tropesar te ha hecho Donramón el nuestro.

Un santanderino.– ¡Que bendiga la bandera nuestro capellán el Sr. Azkue!

Un burgalés.– ¡Que la bendiga! ¡Que la bendiga! ¡Vivan los Fueros!

Todos.– ¡Viva!

(Cae el telón)"


(1) Arana, S.: Op. cit., pp. 654-665. (N. del e.) ÙVolver

(2) Frase auténtica ÙVolver

(3) La de la Diputación es toda roja, con el escudo de Bizkaya en el centro ÙVolver