XVi.- EL "PROBLEMA ESPAÑOL"

Como se ha visto en anteriores textos, el emergente nacionalismo vasco liderado por Sabino de Arana no se enfrentaba a algo indefinido, sino a algo muy concreto, como era el nacionalismo español y su concepción de una España y una nación española identificadas exactamente con el Estado. (1) Un Estado-nación que hacía tabla rasa de cualquier otra nacionalidad que no fuera la española.

Arana no escatimó esfuerzos, al tiempo que reivindicaba los derechos nacionales vascos, en intentar demostrar la ausencia de legitimidad por parte del proyecto del nacionalismo-estatalista español para negarlos. Poniendo en evidencia todas sus contradicciones y carencias. Como hizo en el texto que se edita a continuación, publicado en el El Correo Vasco el 11 de julio de 1899 con el título "¿Qué va ser de España?". (2)

Ya que lo que para los nacionalistas españoles comenzaría entonces a conocerse como "el problema vasco" no dejaría de ser, para los nacionalistas vascos de Hegoalde, otra cosa que "el problema español".

"¿QUE VA A SER DE ESPAÑA?

Sólo un milagro puede salvarla.

Porque en la vida natural, sólo con medios adecuados y aptos se consiguen resultados, pero la tan decantada regeneración española, la salvación de esa nación ¿de donde sino del favor divino podrá esperarla?

Si al menos fuera acreedora a ese beneficio... Pero Dios, que muchas veces da su merecido premio o castigo a los individuos en esta miserable vida, sanciona también en los pueblos las eternas leyes de la justicia. Y España no está limpia de mancha.

¿Podrá esperar su salud de sus propias fuerzas? ¿Obrará briosamente su naturaleza sobre los múltiples achaques que la aquejan?

Un cuerpo vigoroso, dotado de órganos sanos y armonizados, un organismo en el cual circula la sangre con energia es capaz de continuar viviendo.

A España faltan iniciativas, está condenada siempre a vivir del socialismo del Estado; éste, con sus empleos administrativos, da de comer a los pobres ciudadanos, mientras pone a los otros en disposición de poder vivir: que en España, como en los paises latinos, es el Estado padre común encargado de la instrucción, de la religión, de la economía en suma, de la educación y vida de sus individuos.

¿Éstos son los órganos en quienes fía su salvación la nación española? Pues anémica constitución se revela por doquiera; católicos por el bautismo y el nombre en su inmensa mayoría, prescindiendo en la práctica de todos sus deberes; patriotas cual ninguno mostrando apatía grandísima por las cuestiones del Gobierno abandonadas a fracciones de vividores: inteligentes y trabajadores, según demuestran aquellas obras literarias y científicas de mérito universal y el estado próspero de la agricultura.

No son, pues, los órganos los que salvarán al organismo, puesto que aquéllos lo esperan todo de éste. Aquéllos son meramente pasivos cuando no opuestos al movimiento general.

¿De quién aguardan los españoles su salvación?

A punto de caer el que quizás pueda apellidarse único ministerio digno que España ha tenido, no se vislumbra siquiera quién pueda sumir la tarea pesada de levantar las cargas causadas por las últimas guerras; vese sólo olfatear el poder a Romero Robledo, el perturbador sempiterno y ya para siempre desprestigiado; a un general que un tiempo gozó fama de militar y de político y hoy ni de lo uno ni de lo otro, y en fin a generales que empiezan por reconocer su insuficiencia por comprender lo crítico de las circustancias y que cuentan con grandes elementos de oposición. Halagüeño porvenir cualesquiera de éstos que sea el que el tiempo depare a España. Pero sea uno u otro de los indicados, ¿su situación, podrá ser duradera?

He aquí la preocupación que comienza a agitar los espíritus. En efecto; derrotado el gobierno actual nadie hay capaz de sustituirle pacífica y ventajosamente; el movimiento que de común acuerdo han esperado los republicanos y los camaristas, y que se ha revelado en los motines de esta temporada, revela que es inminente un gran trastorno religioso y político, la anarquía más espantosa.

A acrecentarla acudían tal vez los carlistas, que en sólo el desquiciamiento de España confían para llegar al poder.

Según esto, ¿dónde está, pues, la salvación de España?".


(1) Que acaba de perder de forma definitiva el control y la soberanía sobre la mayoría de sus territorios no peninsulares, tras la derrota militar sufrida en la guerra del 1998   (N. del e.) ÙVolver

(2) Arana, S.: Op. cit., pp. 1.716-1.717. (N. del e.) ÙVolver