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Después de una larga ausencia el nacionalismo vasco
regresa por fin a la casa de su fundador. En principio se pensó instalar allí las
oficinas del EAJ/PNV. Posteriormente se decidió crear una Fundación cultural que fuera
un homenaje permanente a Sabino Arana y que ésta ocupara el solar de Sabin Etxea. Para impulsar este proyecto se crea una Comisión Pro Fundación Sabino Arana presidida por Luis Basterretxea. Al proyecto se adhieren destacados miembros de la vida artística y cultural vasca. Para poner en marcha este ambicioso proyecto fue preciso solicitar un crédito a una entidad de ahorros. La financiación del mismo y de los intereses devengados trató de realizarse mediante la venta de un busto de Sabino Arana y una estela en homenaje a Gernika, creados respectivamente por Jorge Oteiza y Néstor Basterretxea. -fin de texto- |